miércoles, 8 de diciembre de 2010

LA VIOLENCIA EN LAS AULAS PROVOCA ANSIEDAD AL 35% DE LOS PROFESORES

El sindicato independiente de profesores de enseñanza pública, ANPE, ha hecho públicos los datos sobre violencia en las aulas valencianas. En este informe, se denuncia que el 35% de los docentes tiene problemas de ansiedad y de depresión, en un 23,5%, debido en su mayor parte, a problemas de acoso y amenazas que reciben de sus alumnos.
Según los datos en los que se pone de manifiesto la situación de la enseñanza pública durante el último curso escolar, la mayor conflictividad entre alumnos y profesores se produce en el ciclo de secundaria, hasta un 65% de los casos, frente al 35% que se da en la educación primaria.
No sólo se revelan los casos de acoso sino que también un 6% de los educadores recibe faltas de respeto por parte de su clase. Y, con el mismo porcentaje, acoso y amenazas de los padres de los alumnos. Para el sindicato, de este informe se deduce que este tipo de conductas "deterioran gravemente la convivencia en los centros valencianos" y aunque reconocen que "son aisladas", generan mucho estrés en el profesorado, que se traduce en numerosos casos de ansiedad y depresión, e impiden, una buena enseñanza en los centros.
En una comparación con cifras de otros países europeos se señala a España como el país "con peor clima escolar". Hasta un 16% del tiempo dedicado a impartir clase es dedicada por parte del educador a poner orden. Además, uno de cada tres profesores tiene riesgo de sufrir enfermedades psicológicas debido a las dramáticas situaciones que se producen en el entorno educativo tanto a nivel nacional como autonómico. Ante esta situación, el sindicato reclama a las instituciones un texto legal en el que se reconozca la "autoridad" del profesor, con el objeto de que se le respete y pueda ejercer su profesión "con normalidad". En la C. Valenciana se echa en falta, por parte del sindicato, una normativa que haga que se regule la convivencia en los diversos centros. Además de que consideran necesarios más profesionales y mayor cantidad de departamentos de orientación. Sin embargo, desde el sindicato se lanza un claro mensaje a los progenitores: ellos son los responsables de la educación de sus hijos.

Foros para defender al maestro
Mientras tanto se han puesto en marcha dos campañas, "yo también soy defensor del profesor" y "somos docentes" dirigidas al reconocimiento de la labor educativa por parte de la sociedad.
Diversas caras conocidas han prestado su imagen en un video en el que se anima a "respetar y defender" la figura del maestro. Estas campañas van acompañadas de un manifiesto, que ya han suscrito más de 80.000 personas en el que se promueve la figura del profesor como "constructor de la sociedad".

"Unos críos esperaban en mi coche para darme una paliza"

"Había llamado la atención a una alumna en clase. No le di importancia. Es mi deber. Pero a la salida del centro, ya de noche, un grupo de críos esperaban junto a mi coche. Ni siquiera eran del centro y querían darme una paliza". Manuel es profesor de secundaria. Lleva en ejercicio más de 30 años. Y dice que este caso no es insólito, "se repite". La inseguridad, la violencia y el miedo a las represalias merman el trabajo de los profesores y se dan con cierta frecuencia situaciones tensas en las aulas y fuera de ellas. "Por suerte, puede dialogar", prosigue Manuel. "Hablé con el muchacho y le hice comprender que si quería a su novia, debía apoyar mi medida y obligarla a ella a prestar más atención en clase y a trabajar". No hubo una agresión. Pero, Manuel recuerda ruedas pinchadas, golpes en vehículos de sus compañeros, jóvenes que esperan a los docentes para "tener otro tipo de conversaciones fuera del colegio" o incluso, robar un palo de madera para esperar al profesor en la puerta de clase para "castigarle". Hay maestros que no salen solos después de trabajar. Sin embargo, los docentes se resisten a interponer denuncias, según el sindicato de profesores de enseñanza pública ANPE. Entre las razones más frecuentes para no hacerlo está el trámite jurídico, buscar abogado, prestar declaración y obtener una escasa recompensa. Por ello, parte de las falsas expectativas consiste en esperar a que pase el curso, el alumno cambie de profesor, o acabe por abandonar el centro. Los alumnos más conflictos están en secundaria. N. G. P. VALENCIA